13Oct

Un estilo de vida sano es muy positivo para la salud cardiaca femenina

Publicado hace 2 años

Mantener un estilo de vida sano, que incluya hábitos como no fumar, realizar ejercicio de forma regular, tener un peso adecuado y llevar una dieta saludable, se encuentra estrechamente ligado con un riesgo más bajo de muerte cardiaca súbita (SCD, por sus siglas en inglés), según un estudio publicado. La SCD se define como la muerte producida en la hora siguiente a la manifestación del síntoma sin evidencia de colapso circulatorio, y es la causa de más de la mitad de las muertes cardiacas. Un equipo analizó la asociación entre un estilo de vida sano y el riesgo de SCD. En el estudio tomaron parte 81.722 mujeres, entre junio de 1984 y junio de 2010, y su estilo de vida fue valorado a través de cuestionarios realizados cada dos a cuatro años. Un estilo de vida de bajo riesgo incluía no fumar, un índice de masa corporal (IMC) inferior a 25, realizar un mínimo de 30 minutos diarios de ejercicio, y una alimentación basada en la dieta mediterránea, haciendo hincapié en un consumo elevado de verduras, frutas, frutos secos, legumbres, cereales integrales y pescado, además de una ingesta moderada de alcohol.

A lo largo de los 26 años de duración del estudio, se dieron 321 casos de SCD entre las mujeres participantes, con una media de edad de 72 años cuando se produjeron. Los cuatro factores de bajo riesgo se relacionaban de forma independiente con un riesgo significativamente menor de SCD. No fumar, hacer ejercicio y una dieta saludable presentaban una relación inversa con el riesgo de SCD. El IMC también estaba vinculado a un menor riesgo para aquellas mujeres cuyo índice se encontraba entre 21 y 24,9.

Según los autores del estudio, la prevención primaria del SCD constituye un importante desafío para la salud pública, ya que la mayor parte de casos se producen entre individuos que no presentan un alto nivel de riesgo. No obstante, la investigación demostró que la asunción de un estilo de vida sano estaba relacionada con un riesgo menor de SCD, pudiendo, por tanto, ser una estrategia efectiva para su prevención.